O MUNDO ESTÁ ROTO PERO PÓDESE CAMIÑAR
Antes o después, una brecha vital y emocional se abre y se imponen entre padres y hijos. En el caso de esta obra, la ausencia de la madre desencadena una fase que complica la comunicación entre un padre y su hija de diez años. Es entonces cuando el padre recurre a la literatura para restablecer los puentes con la hija. El objeto de la obra es mostrar la biblioteca como una sucesión de ventanas abiertas al mundo. Más allá de un mero contenedor de libros, la biblioteca se reivindica como un espacio de gozo poderoso que ensancha la mirada y que nos ayuda a conocernos y a vivir mejor.

