Rob
Cuando Rob se subió a ese barco no sabía que nunca llegaría a su destino. O tal vez, el destino le tenía reservado ese lugar, una isla en la que lo único que encontraría es a sí mismo.
Cuando la vida va a la deriva es difícil saber cual es nuestro puerto. E mientras vienen a rescatarnos nuestra imaginación se convierte en nuestro único salvavidas.

