Pablo Fidalgo: Qualcosa nascerà da noi
Poco tiempo después de llegar a Roma, alguien que conocía mi trabajo con el documental y con mi historia familiar, puso en mis manos una correspondencia. Eran cintas de casete grabadas por un hombre que hablaba a una mujer. A lo largo de 30 años envió esas cintas a América, y en ellas se contaba lo que parecía una intensa y extraña historia de amor. Eran muchas horas de material, y yo debería decidir si tenían algún valor y si quería hacer algo con ello.

